[Crónica] DÍA DE LA MÚSICA 2013 @ Matadero de Madrid, sábado 22


Dia de la Musica 2013La segunda y última jornada del Día de la Música 2013 fue tan variada en propuestas genéricas como intensa en su puesta en práctica. Si el viernes tuvimos que esperar hasta las 20.30 para asistir a los primeros conciertos del festival, el sábado los amplificadores comenzaron a dar guerra desde las 7 de la tarde.

Nosotros debutaríamos en la tarde sabadera con Darkstar, el trío apadrinado por Warp que viene de publicar News From Nowhere. Electrónica exótica y perturbadora la de estos ingleses a los que les pasó factura tocar a estas horas de la tarde con el sol aún pegando de lleno. Quizá la temática sonora de Darkstar reclamaba un bolo nocturno. News From Nowhere sonó más impactante que en el disco, a pesar de que la impresión que dan estos tipos es de manejarse mejor en el estudio. Una apertura de jornada cuanto menos vibrante.

Una lástima, por otra parte, que el concierto se solapase con la actuación de Nothing Places. Teníamos ganas de ver a este guitarrista oriundo de Suso Saiz. Lo mismo nos pasaría con BeGun ya entrados en la noche, coincidiendo tanto con These New Puritans como con Disclosure. Sigo pensando que no era necesario hacer coincidir conciertos en la programación dado el escueto número de artistas del cartel.

Lianne La Havas se apoderaba a eso de las 9 del escenario rojo ondeando la etiqueta de nueva revelación del pop británico. Su genuina voz acompañada de su guitarra y su banda de músicos dieron de sí un bolo con algunos momentos dulces y cálidos, así como otros más avivados, con temas que oscilan entre el pop, el funk y el soul más intrínseco. Lianne interpretó prácticamente todo su disco debut, Is Your Love Big Enough?, además de una excelente versión del “Weird Fishes” de Radiohead (el highlight del concierto a mi buen ver) que pasó completamente desapercibida dentro del setlist; esas son las buenas covers. La joven cantautora se mostró receptiva y agradecida con el público del Matadero y nosotros le devolvimos la moneda con alabanzas en forma de decibelios.

Más tarde le tocó el turno a un virtuoso como es el pianista italiano Raphael Gualazzi, que ejerció un show más que digno en el escenario principal, así como los barceloneses Extraperlo, que hicieron que el abarrotado escenario pequeño se vistiera de ropa playera con sus pegajosos ritmos tropicales y sus acertadas melodías.

Ya entrada la noche, se daría otra solapación de horarios importante con The Fall y Waxahatchee. Para muchos no hubo color: eligieron el concierto de los veteranos y ruidosos post-punkers. Yo, por mi parte, vi oportuno eludir la decrepitud de Mark E. Smith y sus compañeros para ver a la joven Katie Crutchfield dando guerra con su power trio. Waxahatchee se presentaban como un trío de Philadelphia aunque realmente son originarios de Alabama. Venían a presentar su último disco Cerulean Salt (ya grabado en digital, al contrario que su debut en cinta). Crutchfield, acosada en todo momento por la colonia de mosquitos del Manzanares, quiso introducir el concierto con unos cuantos temas tranquilos. Poco le duró la dinámica visto que el eco del escenario grande se estaban comiendo la clean guitar de la joven Katie. Waxahatchee dieron un concierto muy válido, con la humildad de unos primerizos (esa batería no tenía pinta de haber valido más que la guitarra y el bajo) y el buen hacer de un grupo con recorrido, culminando el bolo con una inspirada versión de “Knocking On Heaven’s Door”.

El plato fuerte del día se aposentaba sobre el escenario verde y la gente acudía en masa a ver el re-citado espectáculo: era el turno de These New Puritans, quienes cumplimentaron un inicio de concierto tan chocante como curioso pinchando en los altavoces del escenario “Superthug” de Noreaga. Momento ‘WTF’ del festival a cargo de Jack Barnett y amigos. Tras ello, un inicio de concierto que poco tenía que decir en el ambiente cervecero-festivalero en el que se daba. TNS optaron por un arranque contenido y excelso en detalles, cuya complejidad en capas instrumentales y ritmación no encajaba con lo que el aforo esperaba del bolo, e hizo que gran parte de los presentes se desplazasen al escenario de BeGun en busca de activarse. Los que sobrevivimos a la espantada, sin embargo, lo agradecimos, y, principalmente, gracias a la sublime “Fragment Two” y al popurrí de temas de Hidden encabezados por “Attack Music”, “We Want War” y demases ritmos étnico-rituales, el concierto tomó viento en popa para luego tomar de nuevo un tono retraído con “Orgal Eternal”. Desde luego, el giro de 180º que These New Puritans han dado a su sonido desde el mathrockero Beat Pyramids hasta el reciente Field of Reeds, hace que su propuesta de concierto se tenga que ir desplazando a otro tipo de escenarios.

Tras TNS, llegaba el momento de la verdad. El bolo que llevaba esperando todo el fin de semana. Disclosure cerraban el festival por todo lo alto con su más que reclamada fórmula de música de baile. Guy y Howard Lawrence vienen copando de un tiempo hasta aquí un vacío antojado en la electrónica de calidad, el de generador de hits, de temas accesibles pero dispuestos con criterio. El house con sede en el UK garage clásico de estos dos hermanos supuso el cierre magistral a un festival ya de por sí notable. Disclosure fueron hitazo, tras hitazo, tras hitazo. Un arranque demoledor con “F For You” y “When A Fire Starts To Burn”, seguido de un juego de luces y láseres perfectamente adecuado, tomando esa ‘the face’ marca del dúo como principal fuente de trucos visuales. Sonaron, entre otros, grandes temas como “Grab Her!”, “You & Me” o el suculento remix del “Running” de Jessie Ware. De igual modo, temas de sus primeros EP’s tales como “What’s In Your Head”, “Boiling” o “Tenderly”, aparte del archiconocido single “White Noise” que hizo vibrar al Matadero como en ningún otro margen de la noche. El público, entregado a estos jóvenes británicos, pasó uno de los mejores, y más eufóricos y divertidos ratos del festival, sentimiento que también compartieron los Disclosure. El cierre lo pusieron “Help Me Lose My Mind” y “Latch”.

En definitiva, hemos presenciado una nueva edición del Día de la Música que deja muy buen sabor de boca. DDM que ha sabido reconstruirse para sacar adelante una propuesta a nivel cultural que le da oxígeno a la capital y que no cae en la consecución de un line-up facilón compuesto de nombres trendy y que poco pueden aportar al público exigente. Con un aforo diario de unas 10.000-15.000 personas, se podría decir que DDM 13 ha supuesto una edición exitosa. Un cartel diverso en disciplinas y confeccionado, básicamente, por artistas jóvenes con propuestas sonoras atrevidas y refrescantes. Una apuesta basada en conciertos de calidad antes que en plantar en un escenario el fenómeno masivo de turno, con referencias claras en tierras anglosajonas y en el producto patrio. En esta edición se han evitado los escenarios cubiertos y, la verdad, nadie los ha echado de menos. Buena planificación y mejores resultados en práctica; así da gusto asistir a un festival. Ya estamos esperando el DDM 2014.

Foto de portada | PlayGround

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