[Crónica] Nudozurdo + Disco Las Palmeras @ Teatros del Canal, Madrid [3 de octubre, 2012]


No eramos muchos los que nos dirigimos a los Teatros del Canal para disfrutar del concierto que nos ofrecían dos de los grupos más sonado del año pasado, Disco Las Palmeras! y Nudozurdo. No obstante, a este tipo de grupos parece que les viene bien ese ambiente íntimo y distendido, les hace ganar encanto y calidad. Una vez dentro del maravilloso recinto que demuestra, una vez más, que en Madrid sí hay lugares preparados para el regocijo cultural, lo único malo, y esto se hizo notar tanto con Disco Las Palmeras! como con Nudozurdo, es que el patio de butacas invita al silencio y a la quietud, cosa que está muy bien, pero que no pegaba demasiado con la tralla que metieron, en ocasiones, ambos grupos.

Arrancaron Disco Las Palmeras!. Tocaron gran parte de su repertorio y, además, incluyeron un par de temas nuevos que, si bien pillaron a un servidor desprevenido, hay que reconocer que aportan bastante al conjunto, al menos en directo. Por lo demás, sus canciones estandarte, que ganan mucho en directo, por ese ambiente del que hemos hablado y por el sonido que, lejos de ser pulcro, era más gamberro si cabe que el de estudio. Tocaron el Nihil Obstat íntegro salvo “Estados emocionales (y vaticanos)”, que fue la gran desaparecida (tal vez su tempo más ‘calmado’ hiciera que no tuviera hueco en un setlist de ritmo incesante). Y lo verdaderamente grande de este grupo es que, después de haber dado el conciertazo que dieron, al final el metieron todavía más tralla y nos deleitaron con un final apoteósico, con cuerda de guitarra rota incluida y el micrófono por los suelos. Los auténticos herederos del desfase.

Tal cual entraron los gallegos al escenario, salieron: sin muchas castañuelas, poco que decir más allá de su estridente propuesta. Cerraron telón durante varios minutos para preparar lo que sería el plato principal de la noche. Nudozurdo hacían acto de aparición bajo un silencio sepulcral (ya sabéis, por lo de las butacas, que te incitan a guardar palabras cuando, ‘qué cojones, estamos en un concierto’). Pero algo diferente había…Leo se encaramaba a su silla sobre el escenario; ¿y el resto de la banda? Sólo vimos a dos figuras sosteniendo un violín y un cello respectivamente. ¿Nos habremos equivocado de concierto? Para nada. Nudozurdo supieron leer perfectamente el contextoen el que se disponían a actuar y prepararon una serie de temas adaptados para el acompañamiento orquestal de cuerdas que hicieron las delicias de los presentes nada más arrancar. Destacó la versión de “El Diablo Fue Bueno Conmigo”, en esta ocasión, sin vocales femeninos. Pasado este inicio intimista y sumamente emotivo, el resto de la banda subieron al escenario para ofrecer aquello a lo que normalmente nos acostumbran los madrileños: un recital de melodías post-punk embriagadoras enmascaradas en mantos de distorsión y olas de ecos y reverb. Muchos de los temas fueron adaptados, también, para la ocasión, aunque la gran mayoría albergaron su esencia primogénea. De Ultrapresión, la última publicación de Nudozurdo, cayeron temas como “Chico promo” o “Contigo Sin Tí”. El repertorio fue copado principalmente por temas de Tara Motor Hembra y por los himnos característicos de la banda; “Golden Gotele”, “Prometo Hacerte Daño”, “El Hijo de Dios”,…no se les escapó ninguna.

En cuanto al sonido, nada que objetar. Se hizo palpable el entorno en el que estábamos. La acústica del Teatro Rojo bien podría confundirse con la de pistas producidas en el estudio. Magnífico. Los Nudozurdo, más centrados en que todossus acordes sonasen perfectos, sudaron enos que en otras ocasiones, pero el resultado sonoro fue sublime. Tal vez se pueda achacar cierto desatino a la hora de establecer el orden de los temás: algunos pasajes del concierto le dejaban a uno ‘aplatanado’, entre la butaca y los largos trazos instrumentales…faltó un pistón más de energía para captar la atención del aforo al ciento por ciento durante todo el bolo. En cualquier caso, no es razón que empañe el trabajo de la banda, que, además de dar un setlist amplio y distendido, estuvieron receptivos para con el público y supieron generar la química adecuada para dejarnos a todos con el estómago lleno. “Mil Espejos” cerró la sesión de un modo poco acentuado pero complaciente. En resumen, Leo y lossuyos han pasado de ser una banda local a tener en cuenta, a ser un referente de la escena alternativa nacional en estos tiempos que corren. Este concierto da buena cuenta de ello; supieron adaptarse a las características del lugar para exprimir al máximo la calidad de sus temas. Nudozurdo ya están en otra liga.

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