[Crónica] BILBAO BBK LIVE 2012 @ Kobetamendi [viernes, 13 de julio]


Viernes 13

La segunda jornada del Bilbao BBK Live fue cuanto menos sorprendente al romper todos los esquemas de aforo presupuestos en tal día. De primeras, nadie podía esperar que Radiohead reuniera a más asistentes que The Cure en un escenario, dadas las circunstancias de ambos grupos. Pero así fue. Se estima que hubo un aforo de algo menos de 40.000 personas en este viernes 13. Puede que influyeran cosas como las cancelaciones en semanas previas de los conciertos europeos de Radiohead, o que los de Oxford sólo ofrecerían este concierto en España durante su gira veraniega. En cualquier caso, el el hecho es que BBK Live batió su récord de asistencia, y lo hizo a través de algunas de las mejores propuestas de su cartel de este año.

Warpaint

El cuarteto femenino fue un digno contendiente para Noah & The Whale, quienes actuaban en un escenario más grande y con cuarto de hora de antelación. Warpaint demostró por qué les ha prestado tanta atención desde que lanzaran su EP debut Exquisite Corpse hace 3 años. Art rock a la altura de muchos veteranos, con recursos electrónicos, cohesión impecable entre los cuatro miembros de la banda, principalmente apreciable en los coros vocales dispuestos entre varias de ellas. Y es que estas chicas saben lo que se hacen. Sonaron temas de Exquisite Corpse y de The Fool; “Bees” o “Composure” son algunos de los temas que mejor sonaron y mejor hicieron las delicias de los presentes. Cabe mencionar la especial entrega del público; no me esperaba tan buena recepción en un festival de estas carcaterísticas. Hasta parte del público se animó a corear temas como “Undertow” entre las miradas hipnotizadas por la propuesta musical de Warpaint. Desde luego, hicieron justicia a su precoz fama.

Mumford & Sons

Con un Marcus Mumford lesionado en su mano derecha, los londinenses se apoderaban del escenario 1 a eso de las ocho de la tarde para presentar un setlist con mucho material nuevo. Sólo sonaron los temas de Sigh No More que mejor les han funcionado en directo durante estos 3 años; constan “Little Lion Man”, la cual se quitaron rápidamente de encima, como es habitual; “Thistle & Weeds”, “White Blank Pagel” o la maravillosa “The Cave”, entre otras. Del nuevo álbum por venir, sonaron algunos temas bastante atractivos como “Dust Bowl Dance” o “Lover of the Light”, aunque pienso que, en general, no están teniendo tanto gancho como los del debut. Se podría decir que los Mumford & Sons son un grupo de folk con directo de electrónica; esto es, sus temas, dispuestos por mecánica sonoras extremadamente simples, son machacados y re-machacados en directo para deleite del público: que si estrofa a capella de Marcus, que si puente instrumental, que si estribillo a ritmo de tom aporreado. Todo es lo mismo y todo es diferente. Realmente, Mumford & Sons son un grupo que impacta en un primer contacto con su show en vivo; no son la típica banda de folk plomizo y de tono lánguido, poco acorde para festivales. Aunque todo este efecto de impacto se va desvaneciendo a medida que se desenmascaran los triquiñuelas de sus canciones hasta resultar todas de una monotonía progresivamente alarmante. Para nada busco desprestigiar el directo de Mumford & Sons, pero creo que se trata de una banda de mucho ruido (mucho, sobre todo cuando Marucs Mumford agarra la percusión) y pocas nueces. Seguramente, lo más interesante de este concierto fueron las confidencias en apurado castellano de Country Winston Marshall respecto a lo que iba a hacer durante esa noche con ciertas señoritas de Bilbao. Curiosos. Me quedo con su concierto en el FIB 2011.

Four Tet

Lo de Four Tet fue algo extraño. Si le hubiesen preguntado a cualquiera en qué franja de la programación hubieran colocado al bueno de Kieran Hebden, la gran mayoría habrían optado por las altas horas de la madrugada. En efecto, el que Four Tet desplegara su magia en las mesas antes del cabeza de cartel fue, cuanto menos, contraproducente. Sobre todo, dada la ‘gran’ cultura en música electrónica que hay en este país. El aforo sólo supo venirse arriba cuando Hebden subía los bajos desde su ordenador, como si aquello fuera a desembocar en una pachanga house discotequera (¡já!). Resumiendo, tal horario prefijado para Four Tet sólo se entiende que viniese por petición de Radiohead, ya que Kieran ha teloneado anteriormente a los Thom Yorke y compañía en muchos otros bolos. Buscarían poner a tono adecuado al público. Dejando a un lado incoherencias extra-musicales, Four Tet ofreció una sesión de 50 minutos que albergó desde los loops de tintes más glitch y estructura más minimalista, hasta los pasajes de IDM más barrocos y alienantes. Fue todo un gustazo ver plasmado a los cuatro vientos lo que se le iba pasando por la cabeza a Kieran Hebden. Una pena que el resto de los allí presentes estuvieran más atentos de lo que vendrían después. ‘Bendita’ satisfacción urgente…

Radiohead

Y llegó la hora de la verdad. Los de Oxford hacían acto de aparición tras un brevísimo interludio para llevar a cabo los últimos ajustes antes de empezar con la magia. Desde el primer minuto de concierto, Radiohead dieron un recital de cómo ejercer un show coherente y atractivo ‘de pé a pá’. Los temas de The King of Limbs ganaron fuerza en directo, desde “Bloom” que abrió el concierto, hasta el dueto de Jonny Greenwood y Thom Yorke en “Give Up The Ghost”, pasando por una indómita “Feral” (Four Tet debió estar orgulloso desde el backstage), una irreconocible “Morning Mr. Magpie” y una “Lotus Flower” que, a pesar del gesto de Thom Yorke a lo ‘ojo, que he cogido mis tri-maracas’, no tuvo la acogida que se espera de un single tan reciente. O al menos a mí no me lo pareció. Sí que tuvieron acogida temas clásicos como “Karma Police” (un detalle por parte de Radiohead el tocarla) o “Paranoid Android”, con la que cerraron el bolo. Sin duda, las más coreadas de todo el concierto. Y qué decir del resto. Mucha presencia del In Rainbows, con “15 Step”, “Bodysnatchers”, “Reckoner” y “Nude” (estas dos últimas, con interpretaciones de las que ponen los pelos de punta). Thom Yorke estuvo sobresaliente en su papel de frontman, bailes incluidos. Es como si una energía etérea se apoderarse de su cuerpo al oír la música que él mismo ha compuesto. Reconoció no tener ni idea de español, aunque tuvo un guiño hacia los españoles mucho más punzante que el de cualquier otra banda que aprende cuatro palabras del castellano y las suelta como buenamente puede. Yorke hizo alusión a la situación económica del país a modo de introducción del tema “Myxomatosis”, arremetiendo contra los bancos. Irónico, puesto que el festival lleva un banco en su nombre. También hubo lugar para momentos conmovedores y emotivos, principalmente de la mano de los temas interpretados a piano: “The Daily Mail”, que se llevó la palma en detrimento de la ausente “Staircase”; y, sobre todo, “Pyramid Song”, que consiguió emocionar a un servidor más que ninguna otra. En esta última, Jonny Greenwood hizo las veces de Jonsi de Sigur Rós, portando una vara de violín para tocar su Fender Telecaster. El pequeño de los Greenwood también estuvo impecable, adoptando multitud de instrumentos: de percusión, cachivaches electrónicos y guitarras eléctricas. En general, todos estuvieron impecables. La doble (o triple) batería sonó precisa y certera a la hora de implementar esos ritmos propios de la electrónica más actual. Mención especial requiere la ya clásica interpretación de “Everything In It’s Right Place” de antes de los bises, con la que el público ya quedó completamente fascinado. Y todavía quedaba más. Es cierto que, en mi opinión, faltaron temas, temas importantes que han venido tocando en otros bolos, como “Weird Fishes/ Arpeggi”, “Street Spirit”, “Lucky” o “Climbing Up The Walls”. No importó en absoluto. El concierto se pasó volado; los presentes pudimos disfrutarlo tal y como se mereció, sin escatimar en la ausencia de algunos temas. Eso sí, quien estuviera esperando escuchar “Creep”, lo llevaba claro. Radiohead han evolucionado de manera contundente, lo llevan haciendo desde que son banda, en cada una de sus etapas artísticas y el resultado es siempre satisfactorio. Ya podrían cambiarse las tornas y que pasasen a dar bolos de 3 horas en vez de Robert Smith y asociados. Pero esto ya es una valoración tremendamente subjetiva.

Vetusta Morla

Arrastrando a parte del público del cabeza de cartel, el escenario 2 presentaba una estampa idílica. Miles de personas aguardaban ver a los sucesores españoles de Radiohead en una hora inusual para ellos. El experimento resultó más que positivo. Presentando un setlist distinto al de todos los conciertos dados hasta la fecha, Vetusta Morla traían por tercera vez su música al festival bilbaíno. Ello hace, si cabe, aún más sorprendente la metedura de pata del cantante de la banda, Pucho, al dar las buenas noches a la provincia de Donosti en lugar de a los vizcaínos. Ese ‘buenas noches, Donosti’ hizo pupa y el bueno de Pucho no supo salir de aquel atolladero. En cualquier caso, Vetusta Morla ofreció un concierto solvente, con un setlist reducido a lo más esencial de Mapas y algunas de las mejores joyas concebidas en Un Día En El Mundo. “Los Días Raros” pasó de abrir el concierto a abrir el bis, con una apertura del tema muy ambiental, casi rozando lo postrockero. En su lugar, “Mapas” abrió el bolo. “El Día del Saco” también cambió su función de cierre habitual, pasando a ser una más del repertorio. Eso sí, no faltó barril que aporrear. Los momentos álgidos del bolo los ofrecieron temas como “Valiente” o la pegajosa y coreada “Saharabbey Road”. No faltaron “Copenhague”, “Un Día En El Mundo”, “Lo Que Te Hace Grande”, “Baldosas Amarillas” o “En El Río”. Vamos…todos esos temas que se nos vienen a la cabeza al pensar en Vetusta Morla. Cerraron con “La Cuadratura del Círculo”. Vetusta Morla se van creciendo con los años, y cada vez desempeñan directos más contundente y más alejados de las bandas arquetípicas de pop-rock independiente español. No importa el protagonismo  (o la falta del mismo) que les den en los festivales, ellos siempre cumplen. Visto el resultado, no picó demasiado perderse la sesión de Etiénne de Crecy en el escenario 3, ni a Triángulo de Amor Bizarro en la carpa.

Fotografías | Tom Hagen

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s