[Reseñas] RADIOHEAD – OK COMPUTER (1997)


Radiohead - Ok ComputerHan pasado ya 15 años desde que Radiohead nos deleitara con su tercer álbum de estudio y, para muchos, su obra cumbre. OK Computer pudo disfrutarse por primera vez el 16 de junio de 1997 y, no solo se sigue disfrutando a día de hoy, sino que está más vigente que nunca. El disco es la premonición de una distopía futurista a la que parece que nos acercamos poco a poco, si no estamos ya en ella.

Radiohead no solo consigue con Ok Computer hacer un trabajo que puede considerarse de obra maestra del rock alternativo, mejor disco de la década de los 90, y demás títulos que le atribuyen los fans y los no tan fans. No es solo eso. OK Computer alcanza la cima de la expresión artística postmoderna, utilizando para ello algo tan sencillo y cotidiano como es el nihilismo contemporáneo, la perdida de valores, la transformación del mundo en una fría y racional máquina. El romanticismo se ha perdido, y Yorke, los hermanos Greenwood, O’Brien y Selway no tienen intención de devolverlo al mundo, aunque con algún tema lo consiguen sin querer. Lo que nos brindan estos cinco genios de la música es todo eso y más, pues cuando escuchas cada instrumento por separado, parece que está hecho a posta que las guitarras, aunque distorsionadas, típicas del rock, suenen tan melancólicas como si de folk se tratase. El bajo se convierte en una maquinaria simple y muy sencilla, pero perfecta, que llega muy al interior de uno mismo. Esa es la magia de OK Computer: que llega, que transmite, que nos envuelve en una épica patética y desoladora. Consiguen hacer de algo bueno a partir de una premisa depresiva. Porque, seamos francos, es un disco que induce al suicidio, aunque su virtud también reside en la inclusión de temas no tan personales: un par de ellos cuentan historias insustanciales, incluso pro-vida, y lo hacen de tal manera que nos permite dibujar el mundo al que nos quieren transportar. Vemos grandes rascacielos, naves espaciales y espectaculares supernovas, que luego se transforman en sucios engranajes y frías autopistas. Nos ponen delante un futuro lamentable y, sin embargo, no hacen más que recordarnos un mundo en el que llevamos viviendo más de medio siglo.

De los 12 temas, no sobra ni uno. Es un debate abierto, claro está. Hay quien opina que “Electioneering” sobra. Lo mismo ocurre con “Climbing Up The Walls” o “The Tourist”. Son temas con detractores, porque es verdad que no aportan tanto como otros que son indiscutiblemente grandes obras. Estoy hablando de “Paranoid Android”, “Karma Police”, “Let Down” o “No Surprises”. Pero en fin, todo es necesario. El resto de temas no solo son igual de buenos, si no que forman parte de un conjunto y, por tanto, son necesarios. Porque “Electioneering” pone de manifiesto la sátira, sobre “The Tourist” recae la responsabilidad de cerrar un disco sin cerrarlo. Porque OK Computer no es un álbum con final, igual que tampoco tiene principio. Da igual en que orden escuches los temas: lo que nos transmite depende más de nosotros mismo que de lo que escuchamos. Más que una transmisión es un despertar, igual que le ocurrió al propio grupo con “Street Spirit” del The Bends. Las piezas del disco se colocan ellas solas en tu cabeza cada vez que lo escuchas, así que el orden no es estrictamente necesario. No obstante, si el grupo consideró ese orden el correcto, no seré yo quien diga que es una tontería.

Las guitarras suenan muy futuristas desde el principio. El riff inicial de “Airbag” es evocador, consistente y nada complicado. Una perfecta demostración de que la música no es solo virtuosismo. La base de batería, que según dicen es loop hecho por Yorke y Selway, se funde perfectamente con el bajo, que songue crear un ritmo sensacional sin recurrir a las lineas continuas. No, aquí se deja tiempo entre cada incusrsión que hace el bajo,y esa es una de las grandezas del tema. Las guitarras, cuando no están haciendo un riff sucio, se vuelve etéreas y de ensueño. Todo acompaña perfectamente a la letra escrita por Yorke acerca de un accidente de coche y como el airbag salva su vida. Es un tema con un mensaje alegre y optimista: sigo vivo. Curioso comienzo para un disco como OK Computer. Le sigue “Paranoid Android”, el que para muchos es su mejor tema. La batería es similar a la de Airbag, aunque en la percusión se añade algún tipo de maraca, lo que le da un aspecto más psicodélico al tema si cabe. Con él, se aborda de golpe el tema de la paranoia, y se podría decir que es el comienzo de la depresión. Su estructura permite que la guitarra acústica se mezcle sin problema con los instrumentos eléctricos, teniendo su momento de gloria cada uno. No hay un estribillo, ni una estrofa, está compuesta con variaciones sobre lo mismo. Al menos hasta que pasa el primer éxtasis y nos encontramos con un pasaje más tranquilo en el que la bateria y la guitarra están presentes pero que destaca sobre todo por el apartado vocal, que consigue hacer de todo algo más desesperanzador aun. Define perfectamente lo que es OK Computer y, aunque decir que es lo mejor que ha dado Radiohead es algo subjetivo, es verdad que es como un himno del paso del siglo XX al XXI. Cuando termina, nos encontramos de golpe con “Subterranean Homesick Alien”, con el que volvemos a ese rock espacial y ambiental que queda perfecto en conjunción con la voz de Thom Yorke. La misma burbuja que se había creado con “Airbag” también está presente durante todo este tema. La letra, tan alegórica como siempre, nos presenta nuevamente algo en lo que Radiohead son expertos: la contradicción de sentir amor por algo que está podrido, traducido en este tema como nostalgia por una ciudad llena de contaminación y que se aleja mucho de cualquier utopía. “Exit Music (For a Film)” fue utilizada en la película Romeo+Julieta de 1996, y la letra que encontramos es tan depresiva como la historia de los dos amantes. La guitarra acústica, con apenas fuerza, y el uso de unos sintetizadores bastante tétricos, ayudan a reforzar esta decadencia. La instromisión de diferentes ruidos y el pasaje previo al final, con la incursión de batería, bajo y guitarra eléctrica, justo antes del estallido final, del éxtasis del sufrimiento, hacen de este tema algo grandísimo y que, desgraciada e injustificadamente, pasa desapercibido frente a otros temas del disco. También es cierto que estar justo antes de “Let Down” complica aun más las cosas. “Let Down”, a parte de un himno, es la definición perfecta de lo que es OK Computer, más aun que Paranoid Android. Por su espíritu frío y decepcionante, nos puede recordar, en parte, a la portada del disco, con esas “autopistas” azules y frías, que al fin y al cabo es lo que nos transmite el tema. Cuenta, nuevamente en el disco, con la épica de lo putrefacto, la grandeza de la desesperación. Este tipo de sentimientos se vuelven eternos y, al mismo tiempo, tan banales como la naturaleza humana. En cuanto al aparato musical, encontramos esas guitarras tan características, sin apenas distorsión, pero que gracias a los punteos consiguen que, junto a la voz de Yorke y O’Brien, todo acabe en un desenlace tan hermoso como desolador. Lo que podría considerarse como primera parte del disco, y más fuerte, acaba con “Karma Police”, otro himno de finales de los 90 y que aun sigue vigente. Francamente, no es un tema con fuerza, la depresión y decadencia encontrada en “Let Down” desaparece por completo, y lo que nos encontramos es con un ambiente neutral. Hay un aire de dejadez y pasotismo en el tema que se conjuga de manera interesante con la elegancia de la linea de bajo, que es la que da la auténtica melodía al tema junto al piano. Es curioso como un tema con tan pocos elementos es tan reconocido, pero es que tiene ese algo. Radiohead aprovecha su don y envuelve a un tema simple con un aure de grandilocuencia que hace que el engaño se transforme en algo real. Su final se funde de manera perfecta con el interludio que separa primera parte de segunda parte: “Filthier Happier”, perfecta crítica a todo lo que representa la segunda mitad del siglo XX y lo que llevamos de siglo XXI. Más que crítica, es un análisis terrorífico del mundo en el que vivimos.

Con “Electioneering” da comienzo la segunda parte del disco, la que muchos consideran más floja y de menos importancia que la primera. Este tema en concreto se quita de encima todo lo que había recogido hasta ese momento la banda. Se deja de decadencia, de depresión, de tristeza en general, y nos brinda un tema fuerte, un buen tema de rock alternativo, con un mensaje que incita a la revolución y al levantamiento de una manera sutil. Lo pegajosa que puede llegar a ser es impresionante, y es que la percusión es fascinante sin salirse de lo de siempre, y las guitarras hacen su trabajo perfectamente. En esta ocasión, encontramos una ligera distorsión, lo que le da al tema un aspecto mucho más duro que solo se puede comparar con los pasajes más fuertes de Paranoid Android. “Climbing Up The Walls” hace un gran contraste con la pista anterior. Es un tema más experimental, con continuos destellos sonoros, con una tratamiento de la voz que la hace más psicodélica que de costumbre, con infinidad de ruidos eléctricos. Los riffs de guitarra que se dejan ver antes del estribillo y  durante él son de gran calidad. Quedan en un segundo plano por la fuerza del apartado vocal, y a lo mejor por ello este tema está algo infravalorado. La sublimación de la obra llega, como no, al final, continuando con esa estructura in crescendo que tienen la mayoría de los temas de OK Computer. Y cuando termina, nos viene de golpe, de nuevo, la canción más deprimente con diferencia. Nos referimos, cómo no, a “No Surprises”. Es la canción pro-suicidio por excelencia. Duele especialmente por como mezclan ese mensaje con un apartado musical que es tan bonito y relajante. Agarra todo lo que supone que nos debe importar y lo tira por la borda. En fin, todo lo que se diga sobre “No Surprises” es poco, así que no voy a malgastar palabras que no le harían justicia en ningún caso. Ya cerca del final, “Lucky” nos devuelve a esa elegancia decrépita. Las guitarras vuelven a estar sensacionales y es que, aunque las bases de batería y bajo sean muy buenas, el grupo tiene su esencia en las guitarras. El apartado vocal también es muy destacable. “Lucky” es un tema muy trabajado, con mucha fuerza, con una estructura que refuerza sus virtudes, pero que, como toda esta segunda parte (salvo “No Surprises”), ha sido maltratado. Llega el final y “The Tourist” cierra el disco con mucha calma. ‘Cierra’ el disco, más bien, puesto que el final no es contundente, como ya dijimos al principio de la reseña. Es un ligero desvanecimiento, un continuará, un círculo que se prepara de nuevo para comenzar. “The Tourist” quizás sí sea el más flojo del disco, pero no por ello hay que desprestigiar el interesante trabajo de batería y guitarras ambientales que encontramos en él. Y el estribillo nos devuelve a esa burbuja que ya crearon “Airbag” y “Subterranean Homesick Alien”.

OK Computer es una obra completa. Que no tenga final no quiera decir que de principio a fin, valga la paradoja, no tenga ni un solo punto realmente flojo. ¿Es perfecto? La perfección es algo que no podría ser más subjetivo. No obstante, es cierto que OK Computer supuso un salto de calidad enorme en la discografía del grupo y en la historia del rock alternativo. Muchos grupos han reconocido nutrirse de su sonido y mensaje. Es un disco conceptual que no es conceptual. Es un libro de relatos hecho música. En fin, que es una maravilla.

OK COMPUTER

– Discográfica: Parlophone, Capitol

– Duración: 53′

– Géneros: Rock alternativo

– Temas destacados: Todos

– Nota NR:

100

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2 Respuestas a “[Reseñas] RADIOHEAD – OK COMPUTER (1997)

  1. No creo que sea un disco que induzca al suicidio. Más bien plantea el alma humana como un ente exánime, falto de espíritu. No se puede querer morir cuando ni siquiera se quiere vivir. Esa es mi opinión. Aunque en algunos temas da bocanadas de vida, como si la música quisiera desprenderse encarnizadamente de su cascarón. Ejemplo: “Let Down”, “Paranoid Android”. Son canciones de impotencia incontinente. Otras, sin embargo, son la antítesis de lo emocional: “No Surprises”, “Filter Happier”…y ahí reside la magia de OK Computer. Su disparidad de sensaciones es abrumadora, están expuestas de manera que todo encaje, como los engranajes de un reloj suizo. El álbum se baña en una atmósfera etérea que es la que ha conseguido que sea disco irrepetible.

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