[Reseñas] THE SMASHING PUMPKINS – OCEANIA


Vuelta a empezar. Billy Corgan da el primer paso adelante en mucho tiempo con la banda que le hizo grande. Homenaje de Smashing Pumpkins a Smashing Pumpkins y la primera vez en más de diez años que los de Chicago no decepcionan.

Parece increíble, pero después de todos los retrasos generados sobre su lanzamiento, infinidad de cambios en la alineación de la banda y multitud de declaraciones de Corgan al respecto del entorno del álbum, resulta que Oceania no es un mal disco. Todo lo contrario, hasta resulta muy interesante en alguno de sus pasajes. Billy Corgan ha llevado a cabo un ejercicio de introspección y humildad para cerrar un ciclo que debió haber acabado hace una década y empezar otro que, hasta ahora, no apunta en mal camino. Eso sí, duele que el nombre de los Smashing Pumpkins haya sido desgastado de tal modo todo este tiempo, perdiendo su significado original: el de gran banda de rock alternativo.

Oceania es el proyecto musical englobado dentro del macro-álbum Teargarden by Kaleidoscope (otra de las filigranas nominales de Billy Corgan), que arrancó hace unos años. Proyecto en el que nadie depositó ninguna esperanza visto el ‘éxito’ de aquel infame álbum llamado Zeitgeist de 2007, en el que Corgan volvió a reclutar al defenestrado (y comido por las drogas) Jimmy Chamberlin. ¿A modo de terapia, tal vez? Quién sabe. La trayectoria de Corgan con los Pumpkins está llena de incongruencias y excentricidades. Ha pasado mucho tiempo sin que hubiese una formación de los Pumpkins fija; ahora por fin parece que la banda subsistirá de la mano de Jeff, Nicole y Mike. De momento, la combinación está dando buenos resultados en directo. Con Oceania se han reivindicado del todo. Aunque, sin lugar a duda, el éxito de los Pumpkins reside únicamente en el lavado de ego llevado a cabo por Billy. Con unos kilitos más en su haber y habiendo cometidos demasiados errores en el terreno extra-musical, por fin parece que vuelve a retomar la ilusión que tenía hace 20 años. Y en eso, señores, reside el éxito o fracaso de los nuevos Smashing Pumpkins.

Vayamos con lo estrictamente musical. Oceania se caracteriza por incorporar muchos arquetipos sonoros de la discografía de SP, destacando esa combinación entre guitarras rugosas y rasgadas, y los pasajes de atmósferas oníricas con arreglos orquestales que tanto le gustan a Billy. El sonido del álbum está claramente influido por dos vertientes: los Smashing Pumpkins de los primeros 90s, y bandas de hard rock de los 70s del estilo de Rainbow, Deep Purple o KISS. “Quasar” es un tema muy acertado para abrir el álbum porque recobra esta dinámica de corte rock pronunciado, con su drop de línea de bajo a mitad de pista, muy al estilo de los temas de Gish (1991). Le sigue “Panopticon” (parece que los títulos de inicio del álbum son algún tipo de tributo a la banda Isis), un tema que se difumina más en el tiempo y que no sigue una línea melódica cimentada. Con “The Celestials” entramos en otro registro del álbum, el de la guitarra acústica y los arreglos orquestales. Siempre le han gustado este tipo de temas a Corgan. “The Celestials”, muy en la línea de “Disarm” en Siamese Dream, no deja de ser un gran tema. Otro aspecto a destacar de Oceania es la relativa predilección por las melodías sintéticas retro y el estilo dream rock con tintes naif. “Violet Rays”, “Pinwheels” y “One Diamond, One Heart”, recalcan estos aspectos, volviéndose mucho más pronunciados en el último de ellos. Otros se quedan a medio camino, incorporando elementos eléctricos y acústicos a partes iguales (seña de identidad de la casa SP), como “My Love Is Winter” o “Pale Horse”. En el ecuador del álbum se echa en falta cierta contundencia sonora. Smashing Pumpkins se explayan demasiado en corrientes oníricas y difusas, sin sacar a relucir riffs poderosos y sucios. “The Chimera” recupera en parte (y sólo en parte) la esencia rock que le falta al álbum desde que acaban “Quasar” y “Panopticon”. Tendrá que ser con los temas consecutivos, “Glissandra” e “Inkless”, con los que se reivindique la esencia eléctrica. Mención aparte reciben dos temas que ofrecen unos parámetros distintos al resto: “Wildflower” y “Oceania” (tema que da nombre al disco y que lo sintetiza de manera espléndida) recalan en unos registros más cercanos al progresivo que al rock puro, con escalamiento instrumental y muy similares en cuanto a contenido melódico se refiere; un concepto muy parecido.

En reusmidas cuentas: Billy Corgan y los suyos han sacado adelante un álbum válido para sopesar el nombre Smashing Pumpkins sobre él. Hacía mucho, mucho tiempo que los Smashing Pumpkins no regalaban a sus fans un álbum tan aceptable como Oceania, y eso es algo digno de celebración. Corgan vive una segunda juventud, incluyendo nuevos registros instrumentales en sus temas y tomándose su profesión con una humildad sin precedentes que subyuga en parte sus excentricidades como artista. Todo sea por la prosperidad de Smashing Pumpkins como banda.

OCEANIA

– Discográfica: EMI Music; Caroline Distribution; Martha’s Music

– Duración: 60′

– Géneros: rock alternativo, dream rock, synth rock

– Temas destacados: “Quasar”, “The Celestials”, “Violet Rays”, “Oceania”, “Pale Horse”, “Glissandra”, “Inkless”, “Wildflower”.

– Nota NR:

76

 

 

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